AUTO-LENGUAJE: ¿Te hablas bien a ti mismo/a?/ María Sanz

AUTO-LENGUAJE: ¿Te hablas bien a ti mismo/a?

 

El auto-lenguaje es la forma en la que nos hablamos a nosotros mismos, y se suele manifestar mediante pensamientos. El auto-lenguaje se vuelve perjudicial para nosotros cuando de manera repetitiva nos decimos algo negativo ante una situación, como: “qué tonto/a soy” cuando nos equivocamos.

 

Aunque no seamos conscientes, las palabras que utilizamos generan emociones que nos influyen en cómo vemos las cosas, en cómo reaccionamos, en cómo nos sentimos pero sobre todo, en lo que pensamos sobre nosotros mismos.

 

Es esencial conocer cómo valoramos las cosas que nos suceden. Es decir, analizar cómo reaccionamos y pensamos ante una determinada situación. Como por ejemplo, cuando se rompe algo que aprecias puedes pensar: “qué pena, con lo que me gustaba” o por el contrario, de manera negativa “qué tonto/a soy, siempre lo estropeo todo”.

 

Si te valoras a ti mismo de forma negativa mediante las palabras o pensamientos, estos te generarán malestar. Porque cuando nos hablamos así, generamos emociones desagradables y centramos gran parte de nuestra atención únicamente en las cosas negativas que nos rodean. Cada vez que te dices “todo me sale mal” o “siempre me pasa lo mismo” plantéate el significado de las palabras “todo” y “siempre” para ver si se ajustan a tu situación real.

 

Para evitar un mal uso del auto-lenguaje, puedes seguir estos pasos:

 

  1. Toma conciencia de cómo es tu lenguaje y de los automatismos que has ido generando, como “Siempre meto la pata, nunca estoy a la altura”.
  2. Busca palabras aliadas y palabras trampa. Es decir, palabras que te ayuden a visualizarte de una manera positiva y las que sueles utilizar que te hacen tener una imagen negativa de ti mismo/a.
  3. Realiza un entrenamiento en lenguaje repitiendo palabras aliadas y evitando repetir las que son dañinas. Así generarás nuevos automatismos que cambiarán tu forma de pensar y de sentir.
  4. Pon en práctica lo entrenado, siendo consciente de cómo te hablas.
  5. Piensa que un mal momento no tiene porqué arruinar tu día y recuerda que un pensamiento positivo puede cambiar tu día por completo.

                                   ¡Que tengas un buen día!